miércoles, 3 de noviembre de 2010

Al verla

Cuando la vio llegar, la vio pasar a su lado; mirándolo, subiendo sus lentes para que pudiera ver sus ojos. El tiempo paro, pero el mundo seguía, se quedaron mirando y parecía que solo ellos se movían en cámara lenta. Cada uno siguió su camino, solo que él no pudo sacarla de su mente y constantemente sus ojos la buscaban para saber que seguía cerca. Se veían de casualidad pero no cruzaban palabra, parecía él, el loco que se derrumbaba al verla, que sin conocerla la extrañaba.
Hasta que la música cambio, un compás, un acorde, una sola nota. Una casualidad, o quizás no, pero ella fue directo a él, hablaron, las luces bajaron, les pidieron silencio y solo querían verse. Hablaron, hasta que las velas se consumieron por completo, rodeados de gente que parecía no importarles, dijeron cosas sin sentido que les hacían transportarse a un lugar de paz. Se miraron sin temores, jugaron con tenedores.
La vio a los ojos nuevamente, y de a poco se durmieron. Él respiro lentamente para detenerse y verla dormir por un segundo, y aunque hoy no se lo crea a si mismo, y se lamente, no la beso. Y despertó, y la busco a su lado para darse cuenta que todo había sido real pero no, no estaba allí la mujer mas linda que vio, esa mujer ya no estaba.