Quererte, envolverte en mi querer, en mis abrazos, tan inacabables como inalcanzables, con el amor en la garganta y no en el pecho, con la intriga de tu querer, con la intriga de tu vida frente a la mía.
Sin una razón aparente agonizo internamente, por donde más duele por el corazón; sin querer me fui lastimando, queriendo estirar algo que no existe, ni existio. Sin ganas de seguir envuelto en este manto de esperanza, que lejos de cubrirme, me asfixia y solo causa dolor.
Te quiero en silencio, un silencio agónico, un silencio profundo y lastimoso. El peor de los silencios, el silencio de palabras que no llevan a nada. Surcando caminos sin destino. Estoy varado, y sin un mapa que me guíe; así es como me siento sin saber a donde ir, sin saber el momento ni el lugar en donde hablar. Con la espina de una rosa que lastima, la que espero se marchite, pero no, ese rosal crece aun más.
Yo sin ti no puedo vivir, y contigo tan cerca y tan lejos a la vez, solo logro sufrir, pero el sufrimiento no lastima lo suficiente y me sobran ganas de escribirte y dedicarte esto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario