Las luciérnagas iluminan mi ventana, como un montón de estrellas fugaces que no saben donde ir. Su luz, esa luz que parece alumbrar mi mente al verlas. Que son como recuerdos que vienen a mi cabeza sin preguntar, ni porque, ni como, y que ni yo se cuando. Son imágenes, sonidos, olores, y sabores. Son insectos en una selva, que se salvan porque las fieras no los ven; son árboles escondidos en un bosque, donde ni el que los escondió recuerda donde.
Yo que como un iluso quiero creer que lo se todo, no veo nada, que al recordar lloro y río, que me doy cuenta que no estoy solo, y nunca lo estuve, ni cuando me encierro en cuatro paredes, queriendo olvidarme del dolor, no puedo y no podré nunca.
En esos días que me siento en algún lado, sin hacer nada; esperando algo que no existe. La gente que pasa y me mira como a un loco, que me habla solo para ver si respondo, para ver si en verdad estoy vivo. Pero no se si quiero estar acá, o allá.
¿Pero quien esta equivocado? no podemos ser unos pocos contra el mundo; y ni todos podemos contra este mundo.
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